FC Cartagena
Un vídeo con imágenes de la entrada de Aníbal en Roma y música de la película deRidley Scott enardece a los jugadores del Cartagena antes de jugar ante el Betis
30 de septiembre de 2009
Juan Ignacio Martínez y Sergio Inclán, en un entrenamiento en La Manga Club. / PABLO SÁNCHEZ / AGM
FRANCISCO J. MOYA.-
Estaba claro que la visita del Efesé al estadio Ruiz de Lopera no era una más. Setenta años sin aparecer por el viejo Villamarín hicieron soñar a una afición entregada y también a un equipo que crece cada semana. Para el cuerpo técnico del FC Cartagena, comandado por un Juan Ignacio Martínez que es un especialista en motivar al grupo e ilusionar a todos los que le rodean, tampoco era un partido más.
Así, el segundo entrenador del Efesé, el asturiano Sergio Inclán, de 37 años, propuso al técnico alicantino crear un vídeo casero en el que se mezclaran imágenes de las batallas entre carthagineses y romanos, con una recreación de la entrada del ejército del general Aníbal en Roma, con otras de los futbolistas del Efesé en pleno esfuerzo durante un entrenamiento. Todo ello, aderezado con la música de la película Gladiator, una genial banda sonora de Hans Zimmer y Lisa Gerrard, y con el único fin de motivar a los futbolistas antes de jugar contra el Betis.
«Queríamos sorprender a los jugadores con el objetivo de que la predisposición para competir fuera la misma que la que podían tener los carthagineses antes de una batalla hace un montón de siglos», cuenta Sergio Inclán, un asturiano que tuvo que abandonar el fútbol de forma prematura, a los 26 años, y que ayuda este año a Juan Ignacio tras dirigir al Mosconia y al Tineo, a caballo entre la prefrente y la tercera asturiana.
Un grave accidente
«Tuve un accidente de tráfico y no quedé parapléjico de puro milagro. El golpe fue de frente y me tocó la médula. Perdí toda la coordinación y, ya recuperado, estaba de pie y me caía al suelo solo. He ido mejorando y aquí estoy, con toda la ilusión del mundo por ayudar al grupo», relata Inclán.
Volviendo al asunto del vídeo, el segundo técnico albinegro relata que «decidimos ponerlo en el autobús, en el camino del hotel al campo. Era de unos seis minutos y le dijimos al chófer que hiciera el camino despacio, ya que el trayecto era muy corto. Fue nuestro desembarco en el Ruiz de Lopera y la verdad es que los chavales se quedaron impactados, pegados a la televisión. Se vieron a ellos mismos, en imágenes de pleno esfuerzo, mezclados con imágenes de guerra y la música de Gladiator, la película dirigida por Ridley Scott, y entraron al campo muy enchufados. Era nuestro objetivo en un partido muy especial», declara el ayudante de Juan Ignacio.
«Todo lo que trabajamos durante la semana, desde el lunes hasta el minuto antes de empezar el partido, busca un objetivo común: que el grupo esté unido y que todos den lo máximo en el campo. Todo cuenta, el trabajo en el campo, el físico, el mental y el de motivación, algo que a Juan Ignacio le gusta mucho trabajar», añade Inclán.
El padrenuestro
A esta forma de motivar a los jugadores del Efesé -que no se repetirá cada semana «porque entraríamos en algo rutinario y no tendría el efecto que deseamos», apunta Inclán- se une el tradicional padrenuestro que a Juan Ignacio le gusta rezar en el vestuario, junto a todos los jugadores, antes de saltar al campo. «Es un ritual que respeta todo el mundo y que desde luego no resta. Todo suma. Es algo que Juan Ignacio hace desde hace muchos años y me parece un buen método para que la gente se motive. Algunos jugadores lo hacen gritando en el túnel y otros en silencio», finaliza el segundo preparador del FC Cartagena.
En otro orden de asuntos, el Comité de Competición ha multado al Real Betis con 6.001 euros por los gritos racistas que un sector del público, la mayoría de ellos ultras del gol sur del estadio, profirieron el domingo contra el panameño del Efesé, Negrito Quintero.
«Sólo puede sancionarse por lo expresamente recogido en las propias alegaciones del Real Betis Balompié, dada la inexpresividad del acta arbitral para conocer lo acontecido. Tratándose de algo muy marginal, casi anecdótico y los demás elementos de juicio que recoge la alegación, se impone la sanción en el mínimo aplicable de 6.001 euros», sentencia el comité.
Estaba claro que la visita del Efesé al estadio Ruiz de Lopera no era una más. Setenta años sin aparecer por el viejo Villamarín hicieron soñar a una afición entregada y también a un equipo que crece cada semana. Para el cuerpo técnico del FC Cartagena, comandado por un Juan Ignacio Martínez que es un especialista en motivar al grupo e ilusionar a todos los que le rodean, tampoco era un partido más.
Así, el segundo entrenador del Efesé, el asturiano Sergio Inclán, de 37 años, propuso al técnico alicantino crear un vídeo casero en el que se mezclaran imágenes de las batallas entre carthagineses y romanos, con una recreación de la entrada del ejército del general Aníbal en Roma, con otras de los futbolistas del Efesé en pleno esfuerzo durante un entrenamiento. Todo ello, aderezado con la música de la película Gladiator, una genial banda sonora de Hans Zimmer y Lisa Gerrard, y con el único fin de motivar a los futbolistas antes de jugar contra el Betis.
«Queríamos sorprender a los jugadores con el objetivo de que la predisposición para competir fuera la misma que la que podían tener los carthagineses antes de una batalla hace un montón de siglos», cuenta Sergio Inclán, un asturiano que tuvo que abandonar el fútbol de forma prematura, a los 26 años, y que ayuda este año a Juan Ignacio tras dirigir al Mosconia y al Tineo, a caballo entre la prefrente y la tercera asturiana.
Un grave accidente
«Tuve un accidente de tráfico y no quedé parapléjico de puro milagro. El golpe fue de frente y me tocó la médula. Perdí toda la coordinación y, ya recuperado, estaba de pie y me caía al suelo solo. He ido mejorando y aquí estoy, con toda la ilusión del mundo por ayudar al grupo», relata Inclán.
Volviendo al asunto del vídeo, el segundo técnico albinegro relata que «decidimos ponerlo en el autobús, en el camino del hotel al campo. Era de unos seis minutos y le dijimos al chófer que hiciera el camino despacio, ya que el trayecto era muy corto. Fue nuestro desembarco en el Ruiz de Lopera y la verdad es que los chavales se quedaron impactados, pegados a la televisión. Se vieron a ellos mismos, en imágenes de pleno esfuerzo, mezclados con imágenes de guerra y la música de Gladiator, la película dirigida por Ridley Scott, y entraron al campo muy enchufados. Era nuestro objetivo en un partido muy especial», declara el ayudante de Juan Ignacio.
«Todo lo que trabajamos durante la semana, desde el lunes hasta el minuto antes de empezar el partido, busca un objetivo común: que el grupo esté unido y que todos den lo máximo en el campo. Todo cuenta, el trabajo en el campo, el físico, el mental y el de motivación, algo que a Juan Ignacio le gusta mucho trabajar», añade Inclán.
El padrenuestro
A esta forma de motivar a los jugadores del Efesé -que no se repetirá cada semana «porque entraríamos en algo rutinario y no tendría el efecto que deseamos», apunta Inclán- se une el tradicional padrenuestro que a Juan Ignacio le gusta rezar en el vestuario, junto a todos los jugadores, antes de saltar al campo. «Es un ritual que respeta todo el mundo y que desde luego no resta. Todo suma. Es algo que Juan Ignacio hace desde hace muchos años y me parece un buen método para que la gente se motive. Algunos jugadores lo hacen gritando en el túnel y otros en silencio», finaliza el segundo preparador del FC Cartagena.
En otro orden de asuntos, el Comité de Competición ha multado al Real Betis con 6.001 euros por los gritos racistas que un sector del público, la mayoría de ellos ultras del gol sur del estadio, profirieron el domingo contra el panameño del Efesé, Negrito Quintero.
«Sólo puede sancionarse por lo expresamente recogido en las propias alegaciones del Real Betis Balompié, dada la inexpresividad del acta arbitral para conocer lo acontecido. Tratándose de algo muy marginal, casi anecdótico y los demás elementos de juicio que recoge la alegación, se impone la sanción en el mínimo aplicable de 6.001 euros», sentencia el comité.
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